Siendo las 3:35 a.m. me siento a escribir todo lo que siento, voy para una semana en donde no duermo bien, pero creo que esta noche mi mente y mi cuerpo me dicen NO MÁS, solo quiero salir, gritar y tratar de mantenerme “tranquila” porque no puedo, aún ronda en mi cabeza el video de la madre que reconoce a su hijo que está en el piso con un manta en encima y cuando lo ve, grita; son esos gritos desgarradores los que no paran de dar vueltas en mi cabeza.
No dejo de pensar en un live en redes sociales en donde jóvenes llevaban comida, agua, medicamentos, insumos médicos y era quienes estaban tratando de ayudar a los heridos y las palabras de un policía cuya identificación tenía tapada eran “ábranse de acá” y por más que le repetían “también los queremos ayudar a ustedes estamos para servir, somos misión médica” y el policía volvía y les repetía “que se quiten y que se abran de acá”, y en cada uno de los videos donde atacan a jóvenes a quema ropa, los fusilan, los atacan con gases lacrimógenos; que son esos hijos de la misma guerra NO ENCUENTRAN OTRA MANERA de gritar por los derechos que se les han sido arrebatados, muchos de ellos nunca han tenido ni siquiera LA PRIMERA OPORTUNIDAD de tener una vida digna, en donde muchos dicen que estos días las personas que les brindan con mucho amor alimentación, agradecen porque han comido mejor de lo que acostumbran a comer todos los días.
Pero, cómo hago para mantener la esperanza si tampoco puedo dejar de pensar en aquellos policías que estaban dentro de un CAI y les prendieron fuego dejando a varios heridos, y donde muchos policías han salido a decir que están cansados y con mucha ira y odio pienso “cansados de que, de abusar del poder”; no puedo dejar de sentir ajeno a mí, ese dolor de que quienes están siendo parte de esto son también personas que no tuvieron una educación y que en muchas ocasiones estar en la policía es una única salida para tener unas condiciones dignas de vida, y quienes están en el ejército deben hacerlo por obligación porque no tienen como comprar una libreta militar, son víctimas de una institución corrupta y sin escrúpulos, que los forma para abatir a sus propios pares personas que también están buscando la manera de salir adelante, atacando sin compasión, porque les tan la potestad de abusar de su poder, pero nuevamente me invade esa sensación de hasta donde ha llegado nuestro odio, ¿el odio justifica la vida de otros seres humanos?
Más que pensar en que bando estamos, si apoyamos las marchas o no, o si solo salimos a decir, es que los que salen son los vándalos, o todos esos comentarios que salen llenos de prejuicios desde la comodidad de nuestra casa, con nuestras comidas del día completicas, pero no nos damos cuenta que esta guerra que estamos viendo no es más que un síntoma de la grave enfermedad que tenemos en Colombia, es solo la pequeña muestra de los grandes problemas estructurales que tenemos.
Creo que esta situación por la que estamos atravesando es un llamado a la acción, que esto nos incomode de alguna manera para que tomemos conciencia pero de verdad, y seamos partícipes de ese cambio que por tantos años hemos venido esperando; considero que es una deuda que debemos pagar a nuestros padres, abuelos que también han luchado y son víctimas de la guerra, pero tenemos abajo de nosotros unas nuevas generaciones que no merecen recibir un país en ruinas y por las personas que hoy en pleno 2021 no tienen si quiera acceso a servicios básicos de agua potable, alimentación, salud, educación.
Porque vengo de una familia trabajadora, de unos padres que en mis 27 años de vida, he podido ser partícipe de cómo les ha tocado empezar de cero no solo una vez sino muchas y de que a pesar de cada uno de esos totazos que llamo yo, han sido capaces de pararse sacudirse y seguir batallando frente a muchas injusticias, errores que se cometen en el camino; y así mismo soy nieta de un hombre trabajador que con el sudor de su frente “Pacho Maromas” sacó adelante a toda una familia de manera honesta y una abuela que era secretaria y además de eso se dedicó a sus 6 hijos, les cosía su ropa y vendía tortas; y otros abuelos que fueron capaces de sostener y sacar adelante 10 hijos, y con orgullo puedo decir que tengo unos padres y 14 tíos que pudieron acceder a la educación, una familia de la que me siento orgullosa, porque todos de manera honesta han sido capaces de salir adelante a pesar de las adversidades que les tocó vivir y una guerra que vivieron en carne propia y aunque en muchas ocasiones no la hablen, estoy segura de que aún la sienten y les duele.
Y son ellos quienes formaron una generación como nosotros, llenos de privilegios donde nos han dado más de lo que nos merecíamos, donde han trabajado mucho y se han esforzado para que vivamos una vida llena de bendiciones; pero lastimosamente hacemos parte de una cifra que no es igual para todos, mientras nosotros contamos esta historia llena de superación de entrega y oportunidades, actualmente el 41% de las personas en Colombia se encuentran en condiciones de pobreza y en donde 2,4 millones de personas no tienen acceso a las 3 comidas diarias.
Somos una población que está en deuda con el país, somos nosotros ahora los responsables de generar cambios estructurales y volvernos más conscientes de lo que estamos haciendo y de qué país estamos dejando a futuras generaciones, esa es la empatía que necesitamos la que lleva a la acción.
Hoy quiero invitarte a ti, si te duele lo que está pasando en el país y si no te duele por lo menos que te sientas incómodo y que por lo menos trates de reflexionar un poco de cómo en nosotros esta tomar decisiones sensatas y cambiar un poco el rumbo del país.
- A este gobierno actual le quedan 16 meses de mandato, es hora de que empecemos a entender un poco más allá, de izquierda o derecha, de ese bipartidismo que nos tiene condenados desde siempre, rompamos con ese discurso de “nos vamos a volver como Venezuela” que nos repiten y que nos van a repetir nuevamente en estas elecciones, o votar sin conocer a fondo las propuestas de un candidato, ahora tenemos los medios tecnológicos para poder conocer a fondo lo que se propone, los nexos que ha tenido ese mandatario. Y si algún familiar suyo como sus abuelos o alguno de sus tíos no tiene acceso, infórmelo pero no desde sus juicios, ni como imposición sino por el contrario, con amor para que pueda desde toda su experiencia y conocimiento, alimente su pensamiento y aprendamos de la historia por la que han pasado mucho, es esta riqueza de información intergeneracional las que nos pueden llevar pueda tomar una decisión sensata, los espacios de discusión nos permiten co- crear realidades y recuerde muchos medios de información masivos que tenemos el país al que la mayoría tiene acceso NO INFORMAN su contenido es poco parcial y tratan de beneficiarse para lucro de unos pocos.
- Sea consciente de que no es únicamente a quien elegimos de presidente, siendo más importante a quienes vamos a poner el congreso, infórmese también y lea, y trate de no votar por el que le dicen que le va a ayudar a un primo, tío o amigo por un puesto de trabajo que le van a dar, piense en que ese voto le puede salir carísimo y lo que puede hacer ese personaje electo, no va a beneficiar su negocio, emprendimiento, la empresa donde trabaja etc. Rompamos con los favores políticos. Trate de hacer un voto consciente de acuerdo a valores y principios.
- Trata de informar (por favor no desde nuestros juicios o las cadenas de WhatsApp) a quienes no tienen el conocimiento ni la educación para tomar decisiones conscientes, enséñele con amor y paciencia los derechos y deberes que tiene, empodérelo para que vaya a las urnas y vote.
- Es importante que comenzar a hacer cambios en la manera que consumimos, ¿cómo podemos apoyar al pequeño productor?, ¿de qué manera apoyamos más el agro y principalmente al campesino?; lo que los campesinos del área metropolitana producen podría alimentarnos a todos los habitantes del área metropolitana, pero solo consumimos un 3% de esta producción. Según un estudio de departamento nacional de planeación (DNP) solo entre frutas y vegetales se pierde y desperdicia el 58%, es decir, que de cada 100 kilos de frutas y verduras que se dañan, 72 kilos se pierden en las fincas y centros de procesamiento y los 28 kilos restantes se desechan en los supermercados y los hogares (esto sucede en el mismo país en el que 2,4 millones de personas no tienen acceso a sus tres comidas diarias, increíble ¿no?) . Nuestros campesinos requieren apoyo y bajar los costos de distribución hace posible que al campesino pueda recibir más por su trabajo. ¿Cómo puedes aportar? Puedes comprar en mercados campesinos, o en emprendimientos como Ogli Foods o Freshco (los puedes encontrar en Instagram).
- Apoyar la economía local es generar empleo, esto nos permite aumentar el capital social, los recursos humanos y el capital productivo. Teniendo como base que el desarrollo local impulsando a la industrialización de la producción, con un equipamiento tecnológico y humano que permite el fortalecimiento de los procesos de las comunidades para que los jóvenes generen un arraigo por sus territorios, satisfaciendo las necesidades básicas creando las oportunidades con formación y educación, eliminando brechas de desigualdad y por ende en el caso del sector rural disminuye la migración. Apoyar empresas y emprendimientos que promuevan el empleo en condiciones dignas, pagos justos, y se preocupen por las calidad de vida de sus empleados y además que entre sus procesos internos de gestión no promuevan la ilegalidad. Hacer consciente las compras que hacemos nos lleva a generar desarrollo.
Es momento de comenzar a aportar más allá de compartir en redes mensajes de esperanza compasión y esa palabra que ahora fomentamos tanto que es la EMPATÍA; juntos podemos construir un panorama más alentador para Colombia desde la acción, no nos quedemos únicamente con lo que compartimos en redes fortalezcamos juntos la economía y el desarrollo local.
Promovamos espacios de consenso en donde podamos dar a conocer nuestros puntos de vista, comencemos a construir un país con acciones reales que promuevan un verdadero cambio y déjame decirte querido amigo que es momento de alzar nuestra voz, tu silencio frente a las situaciones actuales también es un manera de perpetuar la desigualdad del país.
Gracias infinitas a mi papá y a Don Fede que me dieron la fuerza, la inspiración y la valentía en estos días de tanto dolor, por llenarme de fe y esperanza para no desvanecer en este camino para continuar construyendo un tejido social y en la búsqueda constante de la transformación; y gracias a la persona que llegó hasta acá y me leyó, espero que juntos seamos capaces de ser el cambio que tanto pedimos a gritos.

